El Código de la Piedra ✠: La ruta prohibida de Gaudí
Eran las dos y media de la tarde cuando crucé el umbral del Alojamiento Juego de Cañas en Astorga para disfrutar de unos días de aventura. El cansancio del viaje se desvaneció en cuanto dejé la maleta; el ambiente del lugar, impregnado de historia, parecía incitarme a no perder ni un minuto. Antes de atravesar la Plaza Mayor, me desvié hacia la Catedral de Santa María. Allí, tanto en la gárgola que observa desde las alturas como en el relieve que custodia la entrada de la Celda de las Emparedadas, me fijé en la figura de aquel perro de piedra; sus ojos parecían seguirme, como si supiera que yo no era un simple visitante. Con esa inquietud grabada en la mente, crucé la Plaza Mayor, observando el ritmo de los peregrinos, y me dirigí directamente al Palacio de Gaudí. Fue allí, entre los muros que parecen sacados de un sueño neogótico, donde empezó todo. Mientras recorría cada sala y estudiaba los símbolos masónicos de la planta principal, encontré una...