Una vida perdida (extracto)
El padre Javier era muy querido por la comunidad. Los miembros de ésta destacaban sus constantes labores y capacidad de ayudar a todos los indigentes de la ciudad.
Robles recibió el informe de la autopsia, éste indicó que el padre Javier había muerto por intoxicación, pero no había indicios de asesinato. Este informe lo firmó la forense Montalvo, reconocida profesional de gran prestigio en Ciudad Real.
Sin embargo, desconfiaba del resultado
―¿Qué crees tú, Carmen? ―preguntaba él
―En efecto Daniel, esto pinta muy mal
Robles y Carmen se trasladaron hasta la casa parroquial, donde residía el sacerdote. Llevaban una orden judicial para entrar.
―Mira todas estas figuras, Daniel -Expreso Carmen

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