Los últimos caballeros
Jerez de los Caballeros, 20, de julio 2019
Era una calurosa mañana de Julio. Aquella
mañana, y tras un largo trayecto llegué a Jerez de los caballeros.
Después de registrarme y dejar la maleta en la
habitación, salí hacia el casco histórico con la intención de conocer más de
cerca su historia.
Mientras recorría sus laberínticas callejuelas,
descubrí un sinfín de contrastes los cuales, teñían sus palacios, museos e
iglesias.
Tras visitar la iglesia de San Miguel, la joven
guía que se encontraba allí, se me acercó y con su dulce voz me dijo:
-Veo que te gusta la historia. - ¿Te gustaría
recorrer conmigo la ciudad?
A la tarde, y tras un corto un paseo
llegué a la Iglesia de San Bartolomé; allí me esperaba ella para comenzar
nuestra visita.
Pasamos por la puerta de Burgos, antigua
entrada a la villa, después bajamos por el antiguo hospital de transeúntes y la
torre del reloj, hasta llegar al castillo.
Al llegar a una de sus torres comenzó a
relatarme su historia:
Jerez de los
Caballeros, ,14 de Octubre 1312
La
fría noche había caído sobre la ciudad de Jerez.
Un
enigmático hombre se acerca y llama a la puerta de la fortaleza templaria. El
soldado que la vigila abre la mirilla y pregunta
-Alto
¿Quién va?-
-Un
aliado del temple -dijo el enigmático personaje
-Soto,
el mensaje del Consejo era claro. No puedes pasar.
Presionado
por la identidad de este personaje, el vigía le abre no muy convencido de su
identidad. Al instante el misterioso personaje irrumpe con sus soldados en la
base templaria.
En
ese instante, diez campanadas redoblan haciendo salir al mismo tiempo al
maestre Fray Juan Bechao y a sus caballeros.
-¡Nos
traicionan!. ¡Desenvainad y proteged!-dijo el maestre contemplando la
situación.
Los
caballeros aguantaron durante dos días el asedio de las tropas reales. Debido a
las numerosas bajas en el fragor de la batalla, fueron acorralados en una de
sus torres.
-Es en este bastión conocido como
“Torre Sangrienta “, donde fueron vencidos, degollados y arrojados sus cuerpos
desde lo alto de la misma.-Aquel fue el comienzo del fin de los caballeros
templarios, a la vista de las murallas de la fortaleza.
A día de hoy, se cuenta que en las
noches sin luna se oyen las almas de los últimos caballeros regresar de la
muerte, galopando sobre sus caballos y vistiendo sus túnicas y armaduras.


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