Libros Antiguos


Nota: Continuación de “Misterio en la biblioteca”

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Después de ver aquella sombra, había decidido no volver a la biblioteca por unos días. Aunque la curiosidad y las dudas que se generaban en mi cabeza me invitaban a volver al lugar.
 La biblioteca del estado se caracterizaba por ser un sitio demasiado tranquilo.
 No era un lugar  que frecuentase demasiada gente pero nunca estaba vacío. Era  jueves, después de haber pensado durante días, decidí sacar el valor y volver a la biblioteca. Había llegado caminando como lo hacía siempre, ahora acompañado del miedo y las dudas.
Caminaba a paso lento por el camino . Llegando a la farola más cercana de la puerta que se encontraba aproximadamente a 20 centímetros.
 Abrí la gran puerta y Ana se encontraba en su lugar, como todos los días.
 -Jovencito, has aparecido, note tu ausencia estos días.- Dijo.
La salude y camine por el largo camino a la cafetería, note que esta vez había   menos personas en la biblioteca,  en total había cinco personas más.
Al llegar a la cafetería note que Berta no estaba, en su lugar estaba una muchacha con rizos definidos y cabello castaño. Fui hasta donde solía sentarme y la muchacha me preguntó que deseaba tomar, pedí lo mismo que pedía siempre. Pensaba en Berta, en ese día que nombro a la sombra, su ausencia hoy me preocupaba.
 Miraba fijamente a la sección de libros antiguos, no había sucedido nada desde mi llegada. Cuando mi café estaba listo, la muchacha nueva lo trajo, le pregunte por Berta y me dijo que no la conocía y que llevaba solo tres días trabajando allí.
 Leía "El sabueso de los Baskerville" cuando algo llamo mi atención, una de las lámparas del pasillo de libros antiguos, se encendía y apagaba cada vez mas rápido. Hasta que un golpe seco me distrajo de las luces, había caído un pesado libro de esa sección. Me levante, debía recoger el libro. Camine a paso lento, el miedo se apoderaba de mi, el libro que yacía en el suelo, estaba lleno de polvillo, el mismo también se había levantado formando una pequeña nube de polvo. Cuando lo levante pude notar dos cosas; no tenía nada escrito en la tapa, la cual era negra, en la parte trasera tampoco había nada, ningún título ni editorial. Cuando lo abrí, para mi sorpresa encontré hojas en blanco, lo único que estaba impreso eran el número de páginas, del uno al setecientos. Lo puse en su respectivo lugar y escuche los susurros.
Mi corazón latía rápidamente, intentaba descifrar de donde venían cuando otra vez el libro volvió a caer pesadamente. Lo volví a levantar cuando escuche que alguien me dijo al oído  Daniel. Miré rápido y no había nadie, rápidamente puse el libro nuevamente en su lugar, los susurros se hacían un poco mas fuertes, aturdido camine hacia atrás y el libro volvió a caer, aunque esta vez, presa del miedo salí sin mirar atrás.


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