Todos los
martes soñaba con escapar de la rutina
de siempre….vivir las aventuras que siempre soñé. Recorrer y compartir a tu
lado todos y cada uno de los rincones y momentos del mundo.
El bullicio elegante del Café Gijón me envolvía como un abrazo familiar en este especial Día del Libro. El tintineo de las tazas y el murmullo de las conversaciones componían una melodía conocida: la banda sonora de tantos encuentros en este templo de la cultura madrileña. Allí estaba, saboreando un café con leche y la agradable anticipación de la jornada de firmas en la Feria del Libro. Era mi segunda vez, una experiencia que ya no me provocaba el mismo vértigo que la primera, pero que conservaba intacta su emoción. A mi lado, Sueños de un joven escritor reposaba como un compañero silencioso en esta mañana significativa. Sin embargo, mi mente revoloteaba aún más intensamente en torno a la inminente llegada de mi novela negra, El enigma de la ciudad imperial. ¡Solo dos días! La idea me llenaba de una mezcla vibrante de nerviosismo y entusiasmo. De repente, una figura alta y de mirada aguda se detuvo cerca de mi mesa, acompañada por dos personas que me resultaban muy familiares. Er...
A quella Nochebuena, Ciudad Real brillaba como si el cielo hubiera bajado a encender cada farola. En la Plaza Mayor, entre el aroma a chocolate caliente y villancicos que salían de todas partes, los gemelos Mario y Chloe, de cinco años, caminaban juntos mirando las luces como si fueran tesoros suspendidos en el aire. Mario llevaba su bufanda roja favorita; Chloe, sus manoplas con forma de reno. Y aunque discutían casi todos los días por cosas pequeñas ,que si uno tardaba más en vestirse, que si la otra se había comido el último polvorón, aquella noche iban de la mano sin separarse. —¿Crees que este año podremos ver una estrella fugaz? —preguntó Chloe mirando al cielo despejado. —Si aparece, seré el primero en verla —respondió Mario con una sonrisa pícara. Siguieron caminando hasta el Belén de la Plaza, donde un pequeño coro afinaba villancicos. Justo entonces, una luz intensa cruzó el firmamento, tan rápida como un parpadeo… pero lo suficientemente brillante para detener a todos....
Era una fría tarde de sábado. Laura llamó a la puerta de aquella solitaria casa que había cerca de aquel camino nevado . Una anciana de rostro pálido y arrugado le abrió. -Buenas tardes señora, tuve un problema con el coche. ¿Podría hacer una llamada? La anciana la hizo pasar y le indicó el camino hacia el teléfono para luego perderse en otra habitación. Laura no sabía la dirección exacta por lo que intentó preguntarle a la amable anciana. Salió de la salita y caminó por aquel pasillo. Algo le llamó la atención en una habitación que había al final de este. Era una caja de madera tallada con una triqueta celta en su tapa. La cogió entre su manos pero cuando estaba apunto de abrirla la anciana se le apareció. Laura soltó la caja he hizo que se abriera un poco , en ese momento la anciana la recogió. - ¿Porque quiere tanto la caja?preguntó Laura A lo que la anciana contestó: Porque esta fue la que me hizo rica ,se l...
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